El primer verano de COVID en España nos trajo la fase 2 del plan de desescalada que contenía las esperadas medidas para la apertura de las piscinas.

Infinidad de dudas y cambios que de una forma u otra terminó desencadenando en dos opciones, no abrir la piscina o instaurar un sistema para controlar el aforo. 

Las condiciones para la apertura de las piscinas son numerosas, en consonancia con el resto de actividades, y van desde la reducción del aforo con su consiguuiente gestión y control, la señalización de los espacios comunes para garantizar el metro y medio de distancia entre usuarios, evitando cualquier contacto, y la desinfección diaria de toda la instalación previa a su apertura. 

Según varias fuentes oficiales (solo hay que hacer una búsqueda en google) este año se deberán respetar las mismas normas de uso, por lo que sabemos de antemano lo suficiente para que todos podamos disfrutar de nuestras piscinas.

Sabemos todos los acontecimientos que están viniendo -e intuyendo algunos que vendrán- con todo el tema del COVID-19. En las últimas horas se han ido publicando notas de prensa de todos los colegios provinciales de administradores de fincas planteando la suspensión de todas las juntas de...

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